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La vida y el movimiento están íntimamente conectados. Todo ser vivo está en movimiento. Son de especial importancia los movimientos - generalmente no visibles - que tienen lugar dentro del cuerpo humano. Están relacionados con muchos niveles de actividad, desde pulsaciones celulares de origen desconocido hasta contracciones rítmicas del corazón y del diafragma, el ritmo cráneo-sacral, etc.

El sistema visceral depende de la sincronización entre los movimientos de todos los órganos y las demás estructuras corporales. Cuando la salud está en su nivel óptimo, esta relación armoniosa se mantiene estable dentro de la gran variedad de movimientos del cuerpo.

Imagine, por ejemplo, una adherencia alrededor de los pulmones. Crea un eje modificado que obliga a una acomodación anormal de las estructuras corporales anexas. La adherencia puede modificar el movimiento de las costilla lo cual crea entonces un desequilibrio de fuerzas sobre la columna vertebral y, con el tiempo, puede conllevar una posible escoliosis y dolores asociados . Este caso es sólo una de las miles de posibles variantes de un disfunción tan pequeña aumentada por miles de repeticiones diarias.

Gracias a la labor profesional de Jean-Pierre Barral, osteópata y fisioterapeuta, los que trabajan en el campo de la salud actualmente pueden valerse de los movimientos rítmicos del sistema visceral como importante herramienta terapéutica. Las investigaciones del Dr. Barral y su trabajo clínico con los movimientos rítmicos viscerales le han llevado al desarrollo de una forma de presión manual enfocada en los órganos internos y su entorno, sin olvidar su potencial influencia sobre muchas de sus disfunciones estructurales y fisiológicas. El término con el que denominó su terapia fue Manipulación Visceral.

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